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Portada » Ensuciarse: ¿hace bien o no?

Por mucho tiempo se afirmó que los niños que están en contacto con muchos microbios en sus primeros años de vida, son menos propensos a desarrollar alergias y otras patologías similares. Estudios recientes indican que esta afirmación no es del todo cierta, sino que la actitud recomendada se ubica en una “zona gris”: ni mucho ni poco.

 

Para muchas personas que los chicos se ensucien es sinónimo de una especie de protección para futuras enfermedades.

Esto tiene su fundamento en algunos estudios científicos que tuvieron vigencia durante muchos años que indicaban que al estar en contacto con microbios el sistema inmunológico se entrenaba y prevenía la aparición futura de alergias y otras enfermedades relacionadas.

The Conversation publicó un artículo de divulgación donde muestra el análisis que un equipo de investigadores de varios centros de investigación australianos hizo sobre el tema.

La conclusión general es que la actitud a tomar no es ni la excesiva higiene ni una falta total de ella. El contacto de los niños con ciertos microbios puede ser beneficioso para su salud futura pero las consecuencias de una higiene inadecuada pueden causarles serios problemas en el presente y también en los años posteriores.

 

Los nuevos estudios

Los estudios recientes, citados por The Conversation, indican que estas teorías sobre la exposición a los microbios son ciertas solo en parte ya que muchas investigaciones han demostrado que contraer un gran número de infecciones cuando somos niños no nos protege de futuras alergias y además puede aumentar nuestra probabilidad de padecer problemas respiratorios, como el asma, si estábamos previamente predispuestos.

De todos modos, las nuevas conclusiones sí indican que es beneficioso el contacto de los niños con otra serie de microbios que no son patógenos, con los que pueden encontrarse al jugar al aire libre.

Los investigadores señalan que es bueno que sus sistemas inmunitarios en desarrollo tomen contacto con una amplia variedad de bacterias, hongos y otros microbios no patógenos para poder “entrenarse”, tal como lo planteaban los estudios de Charles Blackley, el descubridor de la rinitis alérgica o fiebre del heno.

El entrenamiento del sistema inmunitario está favorecido por microbios que no pueden aportar enfermedades ni consecuencias perjudiciales para los niños. Por lo tanto sí es bueno que los niños jueguen en el parque, se ensucien y estén en contacto con la naturaleza, pero eso no debe implicar dejar de lado pautas básicas de higiene como el lavado de manos.

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