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Gusanos: la posible solución al problema del plástico

El problema del plástico, que pone en riesgo a nuestro  planeta, puede hallar una solución de la manera menos pensada. Un estudio realizado en la Universidad de Stanford demostró que los gusanos de la harina no sólo son capaces de comer plástico sino que además pueden consumir algunos aditivos tóxicos que hay en este material sin que se acumule en su organismo.

La eliminación del plástico es un problema que preocupa a nivel mundial. Grandes cantidades de este material contaminan nuestros ríos, mares y tierras y generan serios inconvenientes. Pero, un estudio de la Universidad de Stanford, brinda una luz de esperanza gracias a unos seres diminutos: gusanos de la harina.

Hace unos años, en otra investigación de la misma universidad, se comprobó que estos insectos pueden comer varios tipos de plástico, degradarlos en su intestino y subsistir con esa dieta. Pero la novedad, es que este nuevo estudio demostró que también son capaces de ingerir aditivos que se agregan al plástico y que son tóxicos, sin que queden residuos en su cuerpo. Esto es especialmente relevante porque estos gusanos son usados comúnmente para alimentar animales como pollos, serpientes, peces,  camarones y más.

Los ensayos demostraron que el gusano de la harina puede alimentarse con poliestireno, un material muy usado para embalaje y aislamiento  y que posee una serie de aditivos entre el que se encuentra el hexabromociclododecano o HBCD, que sirve como retardador de llama pero que es altamente tóxico.

La preocupación era que esa sustancia nociva quedara depositada en el organismo de estos insectos, lo cual no los haría seguros para ser utilizados como alimento de otros animales. Sin embargo, los resultados sorprendieron a los investigadores ya que descubrieron que los gusanos de la harina excretaron el HBCD en un 90 por ciento dentro de las 24 horas de consumo y en un 100 por ciento después de 48 horas.

Además pudieron ver que los gusanos de la harina alimentados con una dieta constante de poliestireno eran tan saludables como los que consumían una dieta normal.

Y fueron más allá. Con los gusanos alimentados con este plástico alimentaron camarones, en los que no se encontraron tampoco rastros de sustancias tóxicas.

 

Resultados sorpresivos

La autora principal del estudio aseguró:  “Esto definitivamente no es lo que esperábamos ver. Es sorprendente que los gusanos de la harina puedan comer un aditivo químico sin que se acumule en su cuerpo con el tiempo“.

La importancia de este hallazgo radica también en que los gusanos de la harina son fáciles de cultivar y ampliamente usados como alimento para animales ya que son una gran fuente de proteínas.

El poliestireno, por su parte es un plástico de uso muy común pero que es difícil de reciclar por su baja densidad y volumen. El aditivo que se utiliza para disminuir su inflamabilidad, el HBCD,  produce alteración endócrina y neurotoxicidad, entre otros problemas para nuestro organismo. Por sus significativos impactos para la salud y el medio ambiente, varios organismos internacionales están evaluando su prohibición.

Pese a lo esperanzador que resulta este descubrimiento, los investigadores afirman que el HBCD excretado por el gusano de la harina todavía representa un peligro, y que otros aditivos plásticos comunes pueden tener diferentes destinos dentro de estos insectos.

Pese a que los gusanos podrían aportar una importante solución al problema del plástico en el planeta, la única respuesta efectiva frente a ello es el reemplazo de este material por otros que sean biodegradables.

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